El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró formalmente la ruptura del alto al fuego provisional que mantenía con Irán, incrementando de manera abrupta el riesgo de un nuevo conflicto militar en el Medio Oriente. El mandatario calificó de «pérdida de tiempo» continuar con los esfuerzos diplomáticos.
El anuncio se dio este miércoles durante la cumbre anual de la OTAN en Ankara, donde Trump se encontraba acompañado por el secretario general de la alianza militar, Mark Rutte. «Para mí, creo que ya se acabó», sentenció el Ejecutivo estadounidense.
Escalada de tensión y represalias económicas
La ruptura del acuerdo provisional de 60 días ocurre tras una serie de agresiones recientes en el estrecho de Ormuz, una de las vías marítimas más importantes para el comercio global de energía. Tras registrarse ataques contra tres buques —atribuidos a las fuerzas iraníes—, la administración estadounidense respondió con:
Una nueva oleada de bombardeos selectivos en territorio iraní.
La revocación inmediata de la exención que permitía a Teherán la venta legal de petróleo.
Ante estas medidas, Irán acusó a Estados Unidos de violar el memorando de entendimiento inicial que suspendió los combates tras el asesinato del líder supremo Ali Jamenei el pasado mes de febrero.
Duras declaraciones de Trump
El mandatario estadounidense arremetió directamente contra el gobierno de Teherán:
«No quiero tener nada que ver con ellos, pero son escoria… Son gente enferma, están dirigidos por gente enferma, son gente cruel y violenta, y si tuvieran un arma nuclear, la usarían».
Pese a sus duros comentarios, aclaró que no prohibirá que los equipos de negociación sigan dialogando en los espacios mediados por Qatar, aunque reiteró su profundo escepticismo sobre los resultados.
Impacto en los mercados globales y política interna
La noticia desató de inmediato una fuerte volatilidad en los mercados energéticos mundiales, provocando que los precios del petróleo volvieran a dispararse tras semanas de relativa estabilidad.
Analistas señalan que este repunte del crudo presiona directamente la economía interna de Estados Unidos, complicando el panorama político de Donald Trump de cara a las elecciones legislativas de mitad de mandato programadas para noviembre de este año, donde sus niveles de aprobación ciudadana rozan mínimos históricos debido al descontento por la inflación de los combustibles.








